
El Obispo es sucesor de los Apóstoles y ha sido constituido pastor de la Iglesia particular a él confiada. Por la ordenación episcopal recibe la triple misión de santificar, enseñar y guiar al pueblo de Dios a él encomendado. Este ministerio lo ejerce en comunión con el Santo Padre y los otros obispos. (Cfr. Lumen gentium 20-27)