
La Vida Consagrada es un don de Dios que enriquece evangélicamente nuestras Iglesias con su presencia y actividad. Las personas consagradas, manteniéndose fieles en el seguimiento radical de Cristo, con el carisma específico de la propia vocación, contribuyen a la santificación de la propia Iglesia y a la evangelización del mundo. (Cfr. Concilio Provincial Tarraconense 6)
MASCULINOS
· Órdenes y Congregraciones religiosas y Sociedades de vida apostólica
FEMENINOS
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