
dissabte, 29 / desembre / 2007
El sábado día 29 de diciembre a las 12 del mediodía y en el Santuario de San Honorato, en Mallorca, Mons. Josep Àngel Saiz Meneses, obispo de Terrassa y presidente de la Fundación Sebastián Gayá, presidió la misa exequial por D. Sebastián Gayá Riera, sacerdote, prelado de Su Santidad y Canónigo de Mallorca.
D. Sebastián Gayá había fallecido el día 23 de diciembre durante la noche. Sus restos fueron trasladados al Tanatorio de Son Llatzer hasta el día del sepelio, que se realizó en el mismo lugar en el que tuvo lugar el considerado primer Cursillo de Cristiandad. La comunidad de Misioneros de los Sagrados Corazones, que regentan el Santuario, dieron todas las facilidades para la realización del mismo.
Concelebraron con el Sr. Obispo Mons. Jesús Agustín, obispo emérito de Corocoro (Bolivia), miembro de Cursillos de Cristiandad y amigo personal del fallecido, así como también Mn. Lluc Riera, Vicario General de Mallorca, Mn. Joan Darder, presidente del Capítulo de la Catedral, y un total de 20 sacerdotes venidos de diferentes lugares de España. Entre el numeroso pueblo fiel que asistió, se encontraba D. Eduardo Bonnín, que junto con Mons. Juan Hervás y D. Sebastián Gayá fueron los iniciadores del Movimiento Cursillos de Cristiandad, así como el patronato de la Fundación Sebastián Gayá y miembros del Secretariado Nacional de Cursillos de Cristiandad.
En la homilía Mons. Saiz Meneses remarcó sobre el perfil de D. Sebastián que: “nuestro hermano vivió la experiencia de san Pablo que hemos escuchado en la segunda lectura. Morir hubiera sido una ganancia sin duda para él, pero compartió una dilatada trayectoria vital con nosotros y como san Pablo a los cristianos de Filipo, Sebastián nos enseñó a mantenernos firmes en la lucha del anuncio del Evangelio, a tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús, sentimientos de humildad, y a ser luz en medio del mundo. Conservó la fortaleza, la serenidad e incluso la alegría siempre, también en las fatigas y enfermedades, mientras duró su legendaria “mala salud de hierro” desde los tiempos de seminarista. ¿Cuál era el secreto de su ilusión, de su entusiasmo, de su felicidad? Su secreto era sin duda una inquebrantable confianza en Dios, fruto de su unión con Cristo. Una unión con Cristo alimentada con la oración, especialmente en la celebración eucarística, también a través de la aceptación de todas las circunstancias de su vida, aunque fuesen crucificantes, asumiéndolas siempre con amor y alegría, con un sentido del humor y una estabilidad de ánimo que eran expresión y consecuencia de que su vida estaba fundamentada en Cristo. “
Seguidamente subrayó su significativa aportación en el nacimiento y consolidación de los Cursillos de Cristiandad: “ Sebastián Gaya Riera ha desempeñado un singular papel en los orígenes y en toda la historia del Movimiento de Cursillos, como recoge el Estatuto del Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad aprobado por la Santa Sede (Pontificio Consejo para los Laicos, 30 de mayo de 2004), el cual cita, dentro del grupo de los Iniciadores del Movimiento, su nombre, junto a los del laico Eduardo Bonnin Aguiló y del Obispo Monseñor Juan Hervás Benet (Cf. Introducción, nº 3). (…) Su principal aportación al nacimiento de Cursillos se concreta en dos aspectos: formación doctrinal y espiritualidad. De la primera dan fe la serie de artículos publicados en la revista PROA a partir de diciembre de 1946 hasta la peregrinación a Santiago, bajo el título Etapas de un peregrinar. Sus contenidos diseñan en gran parte lo que luego serían los "rollos místicos" y las meditaciones del Cursillo de Cristiandad. La espiritualidad peregrinante y evangelizadora de Cursillos, que halla su expresión en la Guía del Peregrino con su personalísima Hora Apostólica, se forjó gracias al trabajo pastoral de don Sebastián sobre la juventud de Mallorca.”
Al final de la misa Toni Frau, sobrino del difunto, dirigió unas palabras de agradecimiento en nombre de la familia.
El próximo día 3 de enero a las 7 de la tarde en la Catedral de Mallorca Mons. Jesús Murgui, obispo diocesano, presidirá la misa exequial por el eterno descanso de D. Sebastián Gayá