“Señora de la ternura”

ESCUDO EPISCOPAL SAIZ

Hoy termina el Encuentro Europeo de Jóvenes en Ávila, que estamos viviendo con gran intensidad. Están siendo unos días de crecimiento en la amistad con Dios y con los hermanos. También son una oportunidad para conocer mejor la figura y el mensaje de santa Teresa, que ayuda a los jóvenes a encontrarse con Dios y a vivir su pertenencia a la Iglesia.

En la vida de la Iglesia ocupa un lugar muy importante María, Madre de Dios y madre nuestra, que desempeña una misión única en la Historia de la Salvación y en la vida de todos los creyentes. María ocupó también un lugar fundamental en la vida y en la espiritualidad de santa Teresa. Por eso quiero recordar hoy que el próximo sábado celebraremos la solemnidad de la Asunción de María, la popularmente conocida como “la Virgen de Agosto”, día en que tantas poblaciones de nuestra geografía  celebran su fiesta mayor.

También es conocida la entrañable devoción a María del papa Francisco. En el transcurso de su magisterio se ha dirigido a la Virgen con varios títulos, tales como “Madre de Dios” – su titulo fundamental- o “Madre de la Esperanza”, titulo éste que queda muy bien expresado en la fiesta de la Asunción, porque los cristianos vivimos en la esperanza de que un día estaremos en el cielo en cuerpo y alma. Es la situación que la Virgen María ya ha alcanzado y por eso es motivo de esperanza para todo el pueblo cristiano que peregrina en este mundo hacia el “cielo nuevo y la tierra nueva”, de que nos habla la revelación.

Deseo detenerme por unos momentos en un título, “Señora de la ternura” utilizado por el Papa hablando a los jóvenes en el año 2014. El papa Francisco es un apóstol de la ternura. Por eso ha dicho a menudo que “no  tengamos miedo de la ternura”. María sabe reconocer las huellas del Espíritu de Dios en los grandes acontecimientos y también en aquellos que parecen imperceptibles (“La alegría del Evangelio”, núm. 288). Ella es la que “custodia con fe los acontecimientos de Jesús” y también ha dicho de la Virgen que “sostiene la misión materna de la Iglesia”.

Pero quizá el último título que el Papa ha dado a María sea este tan tradicional de “Madre de la Misericordia”, concepto muy próximo al de ternura. En la bula de convocatoria del Jubileo de la Misericordia, en el número 24, afirma: “el pensamiento se dirige ahora a la Madre de la Misericordia. La dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo  -que comenzará en la fiesta de María Inmaculada, el 8 de diciembre de este año-, para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios. Nadie como María ha conocido la profundidad del misterio de Dios hecho hombre. Todo en su vida fue plasmado por la presencia de la misericordia hecha carne. La Madre del Crucificado Resucitado entró en el santuario de la misericordia divina porque participó íntimamente en el misterio de su amor. Custodió en su corazón la divina misericordia en perfecta sintonía con su Hijo Jesús”.

Y termina el Papa con esta petición: “Dirijamos a María la antigua y siempre nueva oración de la “Salve Regina” para que nunca se canse de volver a nosotros sus ojos misericordiosos y nos haga dignos de contemplar el rostro de la misericordia, su Hijo Jesús”.

Deseo, pues, a todos una gozosa fiesta de la Asunción de María al cielo en cuerpo y alma.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa