Crisis económica y confianza

 Según los expertos, todas las crisis económicas tienen un proceso similar. Primero se pone de moda algún sector y mucha gente compra no por necesidad y con sentido, sino generalmente para vender después especulando. La segunda fase es la de vacilación. El tercer momento es la caída de empresas, entidades financieras, etc., y es cuando aparece el miedo que paraliza la actividad económica.

Actualmente nos encontramos  en este momento de miedo por parte de todos o casi todos los agentes de la actividad económica. Es el momento de las grandes reflexiones éticas por parte de diferentes instancias y de las llamadas solemnes por parte de los dirigentes políticos y económicos a la confianza. El Foro Económico Mundial, con su presidente  Klaus Schwab a la cabeza, ha expresado con rotundidad que para salir de la actual crisis económica es indispensable restaurar la confianza y, al mismo tiempo, dotar al sistema económico-financiero de una regulación eficaz y de valores éticos.

Pero la confianza no es un producto que se pueda comprar, ni vender, ni regalar. Ni tampoco es una actitud que se pueda imponer o forzar. Se tiene o no se tiene. La confianza se puede ganar, mantener y perder. La confianza se define como la esperanza firme, como la seguridad que se tiene en una persona o en una cosa. La confianza se verá más o menos reforzada en función de las acciones. La confianza es fundamental para las relaciones humanas. Confiar en los demás, en uno mismo, en las instituciones, en la administración.  Las relaciones matrimoniales, familiares, de amistad, de trabajo, de asociaciones, de instituciones diversas, se basan en la confianza que haya entre los miembros. Las mismas relaciones profesionales y comerciales quedan determinadas por la confianza.   

Actualmente la desconfianza se va apoderando de las relaciones a todos los niveles.  Se da una falta de confianza hacia los responsables de las administraciones y de las instituciones, hacia las entidades financieras, hacia los profesionales de distintos ámbitos. También puede crecer el recelo hacia los inmigrantes y hacia los sectores desfavorecidos de la sociedad.  Los ciudadanos pierden la confianza si les parece que el sistema judicial no se aplica a todos de la misma manera, o les parece que los dirigentes políticos no trabajan por el bien común sino por intereses partidistas, o les parece que cada vez hay menos igualdad de oportunidades.  

Según los expertos, hemos de recuperar la confianza porque los recursos del planeta siguen siendo suficientes para que todos podamos vivir y convivir, también porque las potencialidades del ser humano siguen siendo grandes, y porque hay muchas personas capacitadas para gestionar los recursos y las relaciones sociales. 

Pero deberían tenerse en cuenta algunos aspectos. En primer lugar, que no paguen las consecuencias los más pobres y débiles, que seguramente no han tenido nada que ver en las causas que la han producido. En segundo lugar, seamos conscientes que así como en las relaciones personales, cuando nos sentimos engañados, cuesta recomponer la confianza, a nivel social será necesario poner fundamentos de futuro a base de rectitud y justicia, a base de transparencia y honestidad.

Que la vivencia profunda de esta cuaresma nos ayude al encuentro con Dios y con el hermano, a confiar en Dios y en los demás. La confianza se recompone entre otras cosas, a base de oración, que es dialogar con Dios, y a base de diálogo también con el hermano.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa