Cuatro elementos de unidad entre los cristianos

     Del 18 al 25 de enero celebramos cada año la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Los textos para este año han sido preparados por los cristianos de Jerusalén. Y estos han elegido como tema de la Semana esta frase del libro de los Hechos de los Apóstoles (2,42): “Los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida en común, en la fracción del pan y en las oraciones”.

     Este tema nos recuerda los orígenes de la primera Iglesia de Jerusalén. Es una llamada a la reflexión y a la renovación, al retorno a los fundamentos de la fe. También es una invitación a hacer memoria de la Iglesia indivisa. Y, como indican los textos preparados para la Semana de la Unidad, comporta cuatro elementos, que son cuatro rasgos distintos de la comunidad cristiana primitiva, cuatro elementos esenciales para la vida de toda la comunidad cristiana.

     El primer elemento es la Palabra, es decir, Cristo mismo y lo que enseñó e hizo; Palabra que nos ha sido transmitida por los apóstoles y ha quedado consignada en las Sagradas Escrituras.

     El segundo elemento es la comunidad de fe, esto es, la primitiva comunidad cristiana que, cuando se reunía, era una comunión fraterna (koinonia).

     El tercer elemento, verdaderamente fundamental: cuando esta comunidad celebraba la eucaristía -la fracción del pan-, lo hacía en memoria de la Nueva Alianza que Jesús cumplía por medio de sus sufrimientos, su muerte y su resurrección.

     Y el cuarto elemento: la Iglesia primitiva era constante en hacer la ofrenda a Dios de una oración continuada. Vivía en el consuelo de la salvación aportada por Jesús y en la gozosa acción de gracias por este gran don de Dios Padre al mundo, por Cristo Jesús y en la acción del Espíritu Santo.

     Los textos de la Semana de Oración por la Unidad se encargan cada año a una Iglesia cristiana concreta, la cual –en estos textos- refleja, como es natural, unos aspectos de sus experiencias espirituales y los ofrece fraternalmente a los otros cristianos de todo el mundo. Este año, la Iglesia madre de Jerusalén, aunque viva en medio de pruebas y tribulaciones su peregrinación por esta tierra, nos hace el servicio de recordarnos estos cuatro elementos fundamentales y ruega a Dios por la unidad y la vitalidad de todas las Iglesias cristianas dispersas por el mundo entero.

     A lo largo de este camino de ocho días, los cristianos de Jerusalén nos invitan a hacer realidad hoy los cuatro elementos que nos recuerdan: nos invitan a vivir en la fidelidad a la enseñanza de los apóstoles, a vivir en comunión fraterna, a celebrar la eucaristía y a ser fieles a la oración, tanto de alabanza como de petición.

     Animo, por tanto, y bendigo, en nombre de la diócesis de Terrassa, las iniciativas ecuménicas llevadas a cabo en nuestra diócesis, en la que son muy vivas.

     Demos gracias a Dios por sus dones, que vemos manifestados en la vida de las comunidades cristianas y en el testimonio de sus miembros. Con espíritu fraternal, quisiera ofrecer a nuestros hermanos cristianos de las distintas confesiones un hecho de la Iglesia católica que me parece que está llamado a tener una gran fecundidad en el diálogo ecuménico. Me refiero a la exhortación apostólica Verbum Domini -La Palabra del Señor-, publicada por Benedicto XVI el pasado 30 de setiembre, que recoge las reflexiones y las propuestas del Sínodo de los obispos reunido del 5 al 26 de octubre de 2008, que trató sobre “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”. Se trata de un documento que me parece que tiene una gran trascendencia ecuménica. 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa