Demos gracias a Dios por nuestros misioneros

      Celebra la Iglesia hoy el DOMUND 2010, es decir, el domingo mundial de la propagación de la fe. Benedicto XVI, que tiene previsto visitarnos dentro de dos semanas en Barcelona, para presidir la dedicación del templo de la Sagrada Familia, ha hecho público un mensaje para esta jornada, del que deseo comentar algunos puntos.

      El DOMUND de este año tiene como lema unas palabras del Evangelio de San Juan: “Queremos ver a Jesús” (Jn 12,21). Esta fue, en efecto, la petición que algunos griegos, llegados a Jerusalén para la peregrinación pascual, presentaron al apóstol Felipe. “Como los peregrinos griegos de hace dos mil años –dice el Papa en su mensaje-, también los hombres de nuestro tiempo, quizá no siempre conscientemente, piden a los creyentes, no sólo que ‘hablen’ de Jesús, sino también que ‘hagan ver’ a Jesús, que hagan resplandecer el rostro del Redentor  en cada ángulo de la tierra ante las generaciones del nuevo milenio, y especialmente ante los jóvenes de todos los continentes, destinatarios privilegiados y sujetos activos del anuncio evangélico. Éstos deben percibir que los cristianos llevan la palabra de Cristo porque Él es la verdad, porque han encontrado en Él el sentido, la verdad para sus vidas”.

El deseo natural de Dios está inscrito en el corazón del hombre por la sencilla razón de que éste ha sido creado por Dios y para Dios. Por eso,  sólo en Dios puede  apagar su sed de trascendencia, sólo en Dios puede encontrar la verdad, el bien, la felicidad y el sosiego que anhela su corazón. El Concilio Vaticano II nos lo recuerda con claridad: “La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador"(GS 19,1).

Esta búsqueda se ha expresado a lo largo de la historia y se sigue expresando en la actualidad de las más variadas formas a través de cultos, oraciones, sacrificios, reflexiones, etc. A pesar de las imperfecciones, desviaciones y ambigüedades que podemos observar, el conjunto de esas formas practicadas universalmente en el espacio y el tiempo, nos permite poder afirmar que el ser humano es  un “ser religioso”.   La celebración del DOMUND es una oportunidad para preguntarnos si facilitamos el encuentro de nuestros coetáneos con Jesús, si damos testimonio de Cristo con obras y palabras. En este sentido, todo bautizado está llamado a ser misionero a fin de que los hombres y mujeres de hoy puedan “ver a Jesús”. Este aspecto es muy importante: no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo, a Cristo muerto y resucitado por nosotros y por todos los hombres. El mandato misionero  no puede realizarse de manera creíble sin una profunda conversión personal, comunitaria y pastoral. Pensamientos muy oportunos en estas semanas de comienzo de curso pastoral.

      En este día del DOMUND, demos gracias a Dios por nuestros misioneros y misioneras. Ayudémosles con nuestra oración y, a pesar de las actuales dificultades económicas, ayudémosles también con nuestro donativo. Como dice el Papa, “este gesto de amor y de compartir sostendrá la formación de sacerdotes, seminaristas y catequistas en las tierras de misión más lejanas y animará a las jóvenes comunidades eclesiales”.

     +Josep Àngel Saiz Meneses

     Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa