El Aplec de la Virgen de la Salud

El pasado domingo, en este escrito semanal, hacia referencia a una tradición típica entre nosotros: la fiesta de la Virgen del Roser, que se celebra en Cerdanyola del Vallès el primer domingo de mayo. Hoy deseo referirme a la fiesta de la Virgen de la Salud.
    La ciudad de Sabadell tiene en su demarcación el santuario de la Mare de Déu de la Salut, situado en un pequeño montículo. Este lugar ya se cita en la edad media (año 1323), cuando se habla de que allí había la ermita de Sant Iscle y de Santa Victòria. Es en el siglo XVII (1652) cuando tenemos las primeras noticias de la imagen de Santa María de la Salud o de la Fuente de la Salud.
    Según la tradición, la imagen fue hallada en la Fuente de la Salud por el ermitaño de Sant Iscle cuando fue a buscar agua para sus necesidades. Se llevó la imagen y la puso en un altar de la ermita. El encuentro fue interpretado por la población como una gracia especial de María Santísima y, en pocos años, creció la devoción a Santa María en este lugar y bajo esta advocación tan poética y tan llena de sentido: María es la fuente de la Salud porque nos trae a Cristo.
    En el libro Breu historial del santuari de la Mare de Déu de la Salut de Sabadell se dice que en el año 1696 se comenzó a celebrar el Aplec en la ermita el segundo domingo de mayo y se indica también que fue tanta la concurrencia y el éxito popular que las autoridades tomaron la decisión de que en adelante se celebrara siempre el segundo domingo del mes de mayo.
    De esta manera, se dio un paso importante en la tradición ciudadana y se enriqueció el patrimonio espiritual de la ciudad y de todo el Vallès. Aquel año comenzó el culto público a la Mare de Déu de la Font de la Salut. La actual imagen fue coronada canónicamente en 1947, año en el que Pío XII la proclamó patrona de la ciudad de Sabadell.
    El año pasado, como obispo de la nueva diócesis de Terrassa, tuve el gozo de presidir la celebración eucarística del Aplec. Este año, en este segundo domingo del mes mariano, volveré, Dios mediante, a celebrar esta Eucaristía. También hemos celebrado en este santuario una romería diocesana de personas vinculadas a la pastoral de la salud –persones enfermas y personas que las cuidan- y están previstos diversos encuentros a lo largo del curso.
     Entre estos diversos encuentros, deseo mencionar el primer encuentro diocesano de juventud y la vigilia de oración que tenemos previsto celebrar allí durante la tarde y noche del 13 de mayo.
    Los enfermos y los jóvenes, dos ámbitos de la acción pastoral de los que la Iglesia desea tener un especial cuidado. Los enfermos, porque se trata de personas que sufren y que por esto mismo han de estar siempre en el corazón de la Iglesia y de las comunidades cristianas. Y los jóvenes, porque son el futuro de la Iglesia y por eso nos ha de preocupar a todos la transmisión de la fe a las nuevas generaciones.
Escribo estas ideas cuando he vuelto a la diócesis después de participar, en Roma, en un encuentro internacional sobre la actual pastoral de la juventud, en la que se ha hecho una revisión de la Jornada Mundial de la Juventud celebrada el pasado verano en Colonia (Alemania), y se ha iniciado ya la preparación espiritual y organizativa de la próxima Jornada, prevista para el año 2008 en la ciudad de Sydney (Australia).
Vengo muy bien impresionado por la preocupación que he visto en los responsables de todos los continentes por la evangelización de las nuevas generaciones. Por esto, en la vigilia y en la misa del segundo domingo de mayo en la Salut, oraré especialmente por los enfermos de la diócesis y por los jóvenes a la que es invocada como salud de los enfermos y, más recientemente y por Juan Pablo II, como la estrella de la nueva evangelización.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa