El problema de las drogas y el alcoholismo

"Pido a los que comercializan la droga que reflexionen sobre el mal que hacen a una multitud de jóvenes y de adultos, en todos los sectores de la sociedad. Dios les pedirá cuentas de lo que hacen, destruyendo la dignidad de la persona humana." Estas palabras las dijo Benedicto XVI en uno de los momentos más emotivos de su reciente viaje a Brasil. Fue durante su visita a la Fazenda da Esperança (Granja de la Esperanza), situada en Guaratinguetà, a 30 kilómetros de la ciudad de Aparecida.

 

            Es una institución creada el año 1979 por el religioso franciscano Hans Stapel para acoger a los jóvenes drogodependientes y alcohólicos con la finalidad de ayudarlos en el camino de la desintoxicación. La Granja de la Esperanza cuenta actualmente con 32 comunidades repartidas por todo Brasil y 10 más en diversos países del mundo.

 

            Estos centros de rehabilitación se inspiran en el carisma de san Francisco de Asís y en la espiritualidad del movimiento de los focolares. Los candidatos al "retorno a la vida", suficientemente motivados, son acogidos gratuitamente durante un año y acompañados individualmente. Alimentados por la Palabra de Dios, aprenden a vivir en comunidad y a adquirir el sentido de sus responsabilidades. Más de 8.000 jóvenes han pasado por estos centros, que en la actualidad acogen a 1.800. Terminada su estancia en la Fazenda da Esperança pueden continuar su experiencia rehabilitadora en el seno de los grupos Esperanza Viva, implantados localmente.

 

            Esta experiencia me parece interesante porque responde a un problema muy actual, también entre nosotros: la drogodependencia y el alcoholismo entre los jóvenes y los adultos. Y también porque es una muestra de cómo los valores presentes en las religiones y en concreto en el cristianismo, como la plegaria, el sentido del trabajo -¿cómo no recordar la pedagogía del gran san Benito?- y el sentido de la vida de comunidad pueden ayudar a reestructurar las personas.

 

            ¿Cuál es el secreto de la Granja de la Esperanza? Sólo estas tres cosas: plegaria, trabajo y comunidad. Es significativo que la Granja haya nacido al lado de una comunidad de clarisas, muy presentes en esta experiencia. El Santo Padre las saludó y les dijo que dan "un testimonio del Evangelio de Cristo en medio de una sociedad de consumo alejada de Dios".

 

            "En esta Granja de la Esperanza -dijo el papa- las plegarias de las clarisas se unen al trabajo intenso de la medicina y de las terapias para abrir las personas y romper las cadenas que hacen sufrir a los hijos amados de Dios".

 

            Estas palabras de Benedicto XVI han traído a mi memoria una institución catalana promovida por los obispos de nuestras diócesis, que nació para ayudar a las personas que sufren la dependencia de las drogas. Es el Centre Català de Solidaritat (CECAS), que en su primera etapa se llamaba Fundació Sense Cadenes y es una institución a la que se han vinculado las Càritas de nuestras diócesis.

 

            Me parece que la iniciativa de Brasil y la nuestra muestran que, como cristianos, hemos de dar testimonio con hechos de que el cristianismo, con la ayuda de las ciencias humanas, puede dar la mano a las personas para liberarlas de la esclavitud de las drogas. Benedicto XVI lo dijo con estas palabras: "Gracias a una terapia que comprende una asistencia médica, psicológica y pedagógica, pero también mucha plegaria, trabajo manual y disciplina, muchas personas, en su mayoría jóvenes, ya han conseguido liberarse de la dependencia de las drogas y del alcohol y reencontrar el sentido de la vida". El Santo Padre tuvo también "un recuerdo para los numerosos grupos de alcohólicos anónimos y de toxicómanos anónimos, así como para la Pastoral de la Sobriedad, que ya actúa en muchas comunidades, ofreciendo su generoso servicio en favor de la vida".

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa