El reto de la “nueva evangelización”

      El Evangelio de san Marcos, con la forma escueta que le caracteriza, nos introduce hoy en el núcleo de la Cuaresma: “Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía. Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia” (Mc 1,12-15).

      Convertirse y creer; esa es la cuestión. Sobre todo los que estamos llamados a ser los testigos de Jesús en  esta hora. El reto no es menor. Vivimos una situación, especialmente en nuestro Occidente rico, en que la “nueva evangelización” se hace cada vez más urgente, porque nos encontramos inmersos en un proceso de secularización aparentemente imparable y en una fuerte crisis de fe y de pertenencia a la Iglesia.

      No se puede decir que los responsables de la vida eclesial desconozcan la situación. Son conscientes de ella, aunque la situación religiosa no es en todo el mundo la misma que en Occidente. Como respuesta a este reto, Juan Pablo II propuso la “nueva evangelización”, de la que describió sus características. Y Benedicto XVI la continúa proponiendo y en cierta manera le ha dado carta de ciudadanía y la ha institucionalizado al crear el nuevo “Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización”, encomendado al un arzobispo y teólogo Monseñor Rino Fisichella.En segundo lugar, Benedicto XVI también ha propuesto para la próxima asamblea ordinaria del Sínodo de los Obispos –que se reunirá en Roma durante el próximo mes de octubre- este tema: “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”. Y, tercera iniciativa, ha anunciado la celebración en toda la Iglesia católica de un “Año de la Fe”, que comenzará el 11 de octubre de 2012, en el quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y acabará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013.

     Conviene que esta preocupación sea compartida también por las diócesis, por las comunidades cristianas, por las parroquias, y por las asociaciones y movimientos cristianos. Y, en definitiva, por cada uno de los cristianos y cristianas de esta hora. 

     ¿Qué nos pide la “nueva evangelización”? Creo que esta nueva evangelización –que es la de siempre, atendiendo a las especiales circunstancias de hoy- será realidad si escuchamos primero y predicamos después el Evangelio con toda fidelidad, si vivimos “en espíritu y en y verdad”, la plegaria y la celebración de los misterios de la fe, y si, mirando de ser unos “buenos samaritanos” ,nos acercamos a los hombres de hoy procurando curar sus heridas con el bálsamo de la gracia de Dios.

     Es preciso que los evangelizadores, como Jesús, centren su vida y su ministerio en la unión con Dios. El evangelizador es un testigo enviado en virtud del bautismo, por el que ha nacido a la vida divina del agua y del Espíritu. Desde ese momento, las tres Personas divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, inhabitan en él, como principio ontológico y dinámico de su nueva vida.

     Es la hora de la fe y de la conversión. Es la hora de la confianza en el Señor, porque él ha vencido al mundo (cf Jn 16,33). Hoy más que nunca es preciso que tengamos una fe adulta, profunda y madura, que vivamos una espiritualidad que integre fe y vida, que estemos siempre dispuestos para dar testimonio de nuestra fe en Jesucristo. El reto de la “nueva evangelización”es que los evangelizadores de hoy nos autoevangelizemos. Es decir, que nos convirtamos y creamos en el Evangelio y así lo manifestemos con obras y palabras. No hay evangelización verdadera sin autoevangelización. 

 

     + Josep Àngel Saiz Meneses

     Obispo de Terrassa  

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa