Encuentro con el amor de Dios

ESCUDO EPISCOPAL SAIZ

En la Escola de Pregària que celebramos en la Catedral con los jóvenes, el día 19 del pasado mes de mayo nos ofreció su testimonio la joven Mariona Tarrés, de Sabadell. Nos comunicó que en el mes de julio ingresaría en el aspirantado de las Misioneras de la Caridad. No es el único caso, gracias a Dios, de vocación a la vida consagrada en nuestra diócesis; a lo largo de estos años han ido surgiendo vocaciones tanto para la vida activa como para la contemplativa. Traigo este hecho a colación porque el próximo 2 de febrero celebraremos la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo, y en este día celebramos también la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, en la que damos gracias a Dios por todas las personas de especial consagración, que desde las diversas vocaciones y formas de vida quieren ser transparencia del amor de Dios en medio de nuestro mundo.

El testimonio de la joven Mariona transmitió ante todo una actitud de búsqueda que le llevó hasta el descubrimiento y el encuentro con Cristo. Junto a su familia recorrió un camino que estaba motivado por una fuerte esperanza y que tuvo diferentes momentos de reafirmación. Una experiencia fuerte de encuentro con Cristo se produjo para ella en la primera Peregrinación Diocesana de Jóvenes de nuestra diócesis a Santiago de Compostela. Otro momento intenso fue su participación en el primer Cursillo de Cristiandad de la Diócesis de Terrassa. Desde su experiencia personal de Cristo, ella fue descubriendo la voluntad de Dios en su vida, es decir, su vocación. Se trata de un proceso que no tiene nada de extraño, porque cuanto más se conoce a Jesús, más atrae su persona y su misterio, y más fuerte es la llamada a seguirlo para toda la vida.

El lema de la Jornada de este año es “La Vida Consagrada, encuentro con el Amor de Dios”. La finalidad primera y última de la acción evangelizadora de la Iglesia es propiciar en las personas una experiencia fuerte de fe, un encuentro con Cristo, que se convertirá en el centro de sus vidas. A partir de esa experiencia vendrá la incorporación a la Iglesia para encontrar el lugar propio en la comunidad eclesial; a la vez, el compromiso en la tarea evangelizadora y de acción transformadora de la sociedad. La Persona de Jesucristo es el centro de la vida y de la misión de la Iglesia, y ha de ser el centro de la vida de cada uno de sus miembros. Del encuentro con Él nacerán iniciativas y compromisos al servicio de la paz, la justicia, los pobres, la conservación de la creación y de todas las causas nobles que necesiten de nuestra colaboración.

Hace años en la vigilia de oración de Tor Vergata, JMJ del año 2000, San Juan Pablo II describió con lucidez el inconformismo del corazón joven, su insatisfacción ante la mediocridad, el deseo de cambiar el mundo y cómo el encuentro con Cristo transforma la vida e impulsa al compromiso. Un texto memorable para todas las edades: «En realidad, es a Jesús a quien buscáis cuando soñáis la felicidad; es Él quien os espera cuando no os satisface nada de lo que encontráis; es Él la belleza que tanto os atrae; es Él quien os provoca con esa sed de radicalidad que no os permite dejaros llevar del conformismo; es Él quien os empuja a dejar las máscaras que falsean la vida; es Él quien os lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que suscita en vosotros el deseo de hacer de vuestra vida algo grande, la voluntad de seguir un ideal, el rechazo a dejaros atrapar por la mediocridad, la valentía de comprometeros con humildad y perseverancia para mejoraros a vosotros mismos y a la sociedad, haciéndola más humana y fraterna».

Aprovecho esta ocasión para felicitar a los religiosos por el don de la vocación recibida y agradezco su colaboración en la vida diocesana.

+ Josep Àngel Saiz Meneses Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa