Escuchar la Palabra en el silencio

ESCUDO EPISCOPAL SAIZ

El escritor estadounidense  Alvin Toffler acuñó en su libro Future Shock el concepto de sobrecarga informativa. Se refiere al hecho de disponer  de excesiva información para tomar una decisión o para conocer un determinado tema. Actualmente disponemos  de grandes cantidades de información histórica para analizar, de una alta tasa de nuevas informaciones, de diversas contradicciones en la información disponible, y de una identificación a menudo deficiente,  todo ello sumado a la ausencia de un método para comparar y procesar los diferentes tipos de información. Cierto es que vivimos en un mundo saturado de palabras: los noticiarios, la publicidad, la política, las imágenes omnipresentes y obsesivas de los medios de comunicación social.

En una época saturada de tanta palabra, de tanta imagen, de tantos cambios que se producen en un período de tiempo tan breve, ¿es posible hablar de un modo distinto,  anunciar un mensaje diferente?  ¿Cómo hacerlo?  Es aquí  cuando entran en juego la belleza de la liturgia, la fuerza de la oración y la elocuencia del silencio. En primer lugar será preciso no dejarse saturar de palabras y mensajes, y tampoco  atiborrar a los que nos rodean. Es mejor invitar a vivir el misterio de Navidad con una actitud contemplativa, es decir, invitando a escuchar la Palabra –que es Jesucristo- en el silencio. En este cuarto domingo de Adviento  en el Evangelio tienen un especial protagonismo las figuras de María y de José. Ambos viven la expectativa de la venida de Jesucristo al mundo en el silencio, la plegaria y la contemplación. Y Dios viene en su ayuda.

¿Cómo podemos imitarlos ante la Navidad?  Olivier Clément afirma: “Pienso también cuán importantes serían las pequeñas comunidades cristianas, que son comunidades acogedoras, donde a nadie se les juzga sino que se les ama, comunidades abiertas que se ponen al servicio de los más necesitados de una manera totalmente desinteresada”.  Y cuenta que en Roma le impresionó mucho la Comunidad de Sant’Egidio, que en la actualidad tiene su centro en el barrio del Trastévere. Cada tarde celebran una liturgia muy sencilla, que prevé la recitación de Salmos, la lectura de algunas páginas del Evangelio y un breve comentario. ¡La Iglesia se llena de jóvenes! Desarrollan además una actividad social extraordinaria en los entornos más tristes y abandonados. Y añade: “Pienso también en un fenómeno  extraordinario, aquí en Francia, la comunidad de Taizé. En resumen, quisiera subrayar el importante testimonio de la belleza… Ved por qué debe haber parroquias y lugares de culto que no sean simplemente lugares en los que se dicen palabras - que luego se convierten en discursos -, sino precisamente lugares de bondad, de paz y de luz. Algo que me llama mucho la atención en Francia, a este respecto, es el extraordinario interés por los iconos”.

El teólogo Karl Rahner acuñó la expresión “Iglesia en diáspora” para designar al pequeño rebaño de los cristianos en el seno de un mundo religiosamente indiferente. Seguramente no se imaginaba  hasta qué punto llegaría a ser significativa su formulación. Quizás nos tocará vivir una situación de diáspora, pero siempre seremos acogidos en unas comunidades  centradas en el Evangelio y en la Eucaristía, en la Palabra y en la adoración. Así hemos de preparar la Navidad.

+ Josep Àngel Saiz Meneses Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa