Hemos cumplido cinco años

El pasado mes de junio nuestra diócesis de Terrassa cumplió los cinco años de existencia. Cinco años es todavía un comienzo. Se trata de una diócesis muy joven, pero en estos cinco años ya se han ido configurando y formando sus rasgos. Nos queda todavía mucho camino por recorrer. Y desde luego está muy lejos de mis propósitos querer determinar el futuro. 

Hoy invito especialmente a todos los diocesanos a dar gracias a Dios, por su amor, por la gracia, por la fuerza que nos ha concedido para ir llevando a cabo la misión encomendada. También quiero dar gracias a todos los diocesanos por su trabajo y su oración, por la decisiva colaboración que han aportado en todo momento. Puedo dar testimonio de la generosidad y la disponibilidad que hemos encontrado a lo largo de estos cinco años en muchas personas e instituciones gracias a las cuales la diócesis naciente ha podido echar a andar. Gracias sean dadas a Dios. Y gracias sean dadas a todos aquellos que nos han ayudado y nos ayudan. 

En diferentes medios de comunicación me ha tocado hacer un pequeño balance de estos años, y aquí me gustaría comunicar y compartir algunos aspectos. En primer lugar deseo mencionar nuestro patronazgo diocesano, en el título de la Virgen de la Salud, que tanta devoción acoge en su santuario de Sabadell. Desde el mismo día de mi ordenación episcopal, en la catedral de Barcelona, quise poner mi ministerio bajo el patrocinio de la Madre de Dios y Madre de la Iglesia. Ahora lo reitero, acogiéndome a esta advocación mariana de nuestra patrona. 

Otra bendición de Dios a nuestra diócesis en estos cinco años han sido las vocaciones sacerdotales, que son el futuro de nuestra comunidad diocesana. Pensando en este aspecto capital, hemos podido abrir un seminario propio de la diócesis y hemos potenciado la pastoral vocacional. Este es un objetivo que no podemos descuidar, sino cuidar con todos los medios espirituales y materiales de que podamos disponer. 

Y, con los sacerdotes, pienso en la vida consagrada, activa y contemplativa, y también en los seglares, en los laicos, hombres y mujeres, y en su entrega generosa al servicio de la Iglesia. Pienso en los miembros del Consejo Pastoral Diocesano, en los componentes de los consejos pastorales arciprestales y parroquiales, en los equipos de economía, en los equipos de Cáritas, tanto a nivel diocesano como parroquial, en los responsables de la Acción Católica y de los movimientos laicales, tanto de adultos como de jóvenes. 

Deseo terminar con una doble referencia. La primera es a Cáritas y a su labor, especialmente importante en estos momentos de crisis económica, en la que es fundamental que los cristianos demos un ejemplo de solidaridad con todas aquellas familias y aquellas personas que sufren más las consecuencias de la crisis. Es una grave responsabilidad de esta hora. 

La segunda referencia es a los jóvenes. Ha sido un campo de la vida eclesial que me ha interesado siempre, y de manera especial por habérmelo encomendado durante unos años mis hermanos obispos. Nuestra diócesis tiene un reto inmediato: la celebración, el 22 de mayo de 2010, del décimo “Aplec de l’Esperit”, que reunirá a jóvenes cristianos de todas las diócesis catalanas en Terrassa. Ya estamos trabajando en su preparación y ocasión habrá de volver sobre este compromiso de nuestra diócesis. 

     + Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa