INFANCIA MISIONERA

De vez en cuando, los medios de comunicación nos impactan con reportajes llenos de crudeza sobre niños-soldados, infancia prostituida, infancia explotada... Habitualmente, se trata de realidades localizadas en países del Tercer Mundo, que nos quedan a una distancia lejana y que se difuminan en nuestra conciencia a causa del solapamiento constante producido por nuevas noticias no menos impactantes. En Occidente comenzamos también a tener noticia de violencia en las escuelas e incluso de atentados contra la vida de niños perpetrados por otros niños de una edad semejante. De todas maneras, la mayoría de los niños y niñas de nuestras sociedades occidentales viven y crecen en ambientes que podríamos calificar como normales en líneas generales.

Pues hoy celebramos una llamada a la solidaridad de los niños, a la colaboración de los niños, de nuestros niños de Occidente, a los que no les falta nada. Cada año celebramos la Jornada de la Infancia Misionera. El nombre quizá nos suena como lejano, de cuando éramos pequeños e íbamos por las calles pidiendo a los transeúntes que quisieran depositar sus donativos en las huchas misioneras. Pues bien, esta jornada se sigue celebrando, año tras año.

¿En qué consiste? La respuesta es muy sencilla: en esta jornada rezaremos especialmente por las misiones, colaboraremos económicamente con los proyectos que llevan a cabo los misioneros y por medio de diversas iniciativas dinamizaremos la conciencia misionera, sobre todo la de los más pequeños. Se trata de implicarlos, de que sean protagonistas, también ellos, de la misión de la Iglesia. A la vez, es importante despertar en los niños la solidaridad con sus coetáneos del Tercer Mundo.

La obra de la Infancia Misionera comenzó hace ahora aproximadamente 161 años y se extiende por los cinco continentes a través de las parroquias, escuelas y organizaciones infantiles. ¿Cuáles son sus objetivos? Suscitar en los niños una conciencia misionera, invitarles a compartir tanto su fe como sus bienes materiales con una actitud solidaria, y también integrar toda esta realidad en el ritmo del trabajo pastoral habitual.

En definitiva, la motivación profunda de esta jornada es una respuesta al envío misionero de Jesús: "Id por todo el mundo y evangelizad a todos los pueblos" (Mt 28,19). Se trata de conseguir que los niños vivan este dinamismo de acción misionera, que sean también protagonistas de la misión. Muchos de ellos, en los cinco continentes, ya están implicados en ella. Incluso tienen una revista titulada "Gesto" que recoge experiencias, iniciativas, proyectos.

En la formación de la infancia es importante enseñar a valorar todo cuanto se tiene, todo cuanto se ha recibido. Es importante enseñarles a ser agradecidos por todos estos dones. Es importante enseñarles a no quedarse egoístamente sólo para ellos todo lo que han recibido, sino a compartirlo con los demás. Pues esto es lo que se propone precisamente la Jornada de la Infancia Misionera: enseñar a nuestros niños y niñas a ser solidarios con los niños y niñas del resto del mundo, a compartirlo todo, su fe y su amistad con Jesús, y también sus bienes materiales.

+ Josep Àngel Saiz Meneses, Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa