Jesús y los presos

     El próximo viernes, 24 de setiembre, se celebra la fiesta de la Virgen de la Merced, inspiradora de la Orden de la Merced para la redención de cautivos, patrona de la ciudad y de la archidiócesis de Barcelona y patrona también de la provincia eclesiástica de Barcelona. Nuestra diócesis de Terrassa tiene por patrona a la Virgen de la Salud, a la que espero referirme en un próximo comentario.

     La fiesta de la Merced nos recuerda cada año a los hombres y mujeres de las prisiones. De ningún modo la Iglesia puede olvidar este aspecto de su misión. No podemos olvidar a los presos, ya que el cristiano consciente ha de recordar aquellas palabras de Jesús en el día del juicio: “Venid, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del  mundo: Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme… cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 34-36.40).

     Estas maravillosas palabras del Evangelio han inspirado e inspiran también en el presente numerosas obras de solidaridad con los miembros más humildes y más necesitados de nuestra sociedad. Inspiran también el ámbito de la acción de la Iglesia que llamamos “pastoral en las prisiones” o acción religiosa en el campo penitenciario.

     La orientación de la pastoral penitenciaria es misión del obispo en su propia diócesis y se lleva a cabo gracias a los responsables que oportunamente son nombrados y en coordinación con el Secretariado Interdiocesano de Pastoral Penitenciaria (SEPAP) que trabaja en todo el ámbito catalán. Cuando acostumbro a visitar los centros penitenciarios de nuestra diócesis –generalmente con motivo de la fiesta de la Merced, pero no sólo en esta ocasión- pienso siempre si es bastante lo que hacemos en este campo y si no debiéramos hacer más.

     Con el capellán nombrado para esta misión en un centro penitenciario actúan los voluntarios. Su aportación resulta imprescindible. Por ello debemos ofrecerles la formación adecuada para que puedan trabajar en el interior de las prisiones.

     Y estos sacerdotes y estos voluntarios han de tener un apoyo desde sus parroquias y de todas las otras instituciones diocesanas. Este aspecto es de gran importancia y debiéramos trabajar para hacer más viva la solidaridad de todas las comunidades cristianas con los que trabajan con los presos.

     La compasión de cristo hacia los enfermos y los que más sufren es un signo nítido de que Dios ha visitado a su pueblo y de que el Reino de Dios está cerca. Agradezco el trabajo de todos los que trabajan en el campo de la pastoral penitenciaria. Y les pido que hagan cuanto puedan para hacer presente a Jesús, quien por nosotros pasó por la condición de preso y condenado, a fin de que los hombres y mujeres de nuestros centros penitenciarios encuentren en su fe y en la acción de los cristianos que se acercan a ellos, el camino de una rehabilitación y de una reinserción social que les permita recuperar su libertad, que es lo que más desean.

     + Josep Àngel Saiz Meneses

     Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa