Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia

ESCUDO EPISCOPAL SAIZ

Hoy concluye Jornada Mundial de la Juventud con la celebración de la Santa Misa y el Envío de los jóvenes como testigos de la Divina Misericordia por todo el mundo. El papa Francisco eligió como lema de esta XXXI JMJ, celebrada en Cracovia, la quinta de las ocho Bienaventuranzas que pronunció Jesús en su Sermón a la orilla del Mar de Galilea: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia” (Mateo 5,7). La esencia de esta bienaventuranza es un buen reflejo de los dos primeros años del pontificado del papa Francisco, durante los cuales se ha esforzado por mostrar a la Iglesia y al mundo el amor de Dios hacia el ser humano concreto y la necesidad de que seamos misericordiosos con los demás.

Con la Delegación Episcopal de Pastoral Juvenil de nuestra diócesis hemos peregrinado a Cracovia los dos obispos, 15 sacerdotes y 300 jóvenes, con espíritu de peregrinos. Somos conscientes de que las Jornadas nacieron del deseo de ofrecer a los jóvenes momentos significativos de pausa y de encuentro con Dios en su camino de peregrinación de la fe. También es una ocasión propicia para el encuentro con otros jóvenes de su edad provenientes de diferentes países y continentes con los que puedan compartir su fe, sus inquietudes y problemas, con los que puedan intercambiar experiencias. Para ello se les invita periódicamente a convertirse en peregrinos por los caminos del mundo construyendo una red de fraternidad y de esperanza para las personas, los pueblos y las culturas.

La peregrinación es también el fruto de una actitud de búsqueda, que lleva a ponerse en camino. Estos jóvenes hacen visible a la Iglesia peregrina por los caminos del mundo a través del diálogo, poniendo en común los problemas y las esperanzas, compartiendo los ideales, en los encuentros de oración y reflexión. Es una experiencia viva de la promesa de Jesús de estar presente donde dos o más se reúnen en su nombre (cf. Mt 18,20).Y el Papa es el primer peregrino, que guía esta peregrinación grande y joven por los caminos del mundo, atravesando los países de la tierra, acompañado por los jóvenes. El Papa pide a los jóvenes que sean testigos de la Misericordia de Dios, que permanezcan estables en el camino de la fe con una firme esperanza en el Señor. Él nos da el valor para caminar contra corriente, con él podemos hacer cosas grandes y sentir el gozo de ser sus discípulos, sus testigos. Por eso hay que apostar por los grandes ideales, poner en juego la vida por ideales de altura.

La misericordia de Dios sobre el ser humano se comunicó al mundo mediante la maternidad de la Virgen María, Madre de Misericordia. Ella es modelo y guía para vivir a fondo la peregrinación de la fe y para llenar de misericordia nuestra vida ya sea en los pequeños detalles de cada día o en las grandes ocasiones, en los grandes desafíos. Ella fue asociada íntimamente a la pasión, muerte y resurrección de su Hijo. Al pie de la cruz recibió una nueva misión y se convirtió en madre de los discípulos de Cristo, Madre de la Iglesia y de toda la humanidad, en Madre de Misericordia. Ella es la Madre y Maestra de los jóvenes que han ido a Cracovia como peregrinos, y que vuelven como apóstoles, como testigos de la Misericordia de Dios. Comprometidos en la Iglesia y en el mundo, austeros respecto a sí mismos y solidarios con los demás, transmitiendo la alegría del Evangelio. No repiten teorías ni hablan de memoria, sino que comunican su propia experiencia, su vida nueva tras haber encontrado al Señor.

+ Josep Àngel Saiz Meneses Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa