Josep Guardiet, mártir de Jesucristo

      La publicación del libro del padre Antoni Sospedra i Buyé sobre “El rector de Rubí, doctor Guardiet” –éste es el título de la obra- es una invitación  arecordar la vida y el testimonio martirial de este sacerdote de nuestra diócesis, de quien esperamos pronto la beatificación. En un escrito anterior recordé sus actividades pastorales. Hoy es el momento de recordarlo como testigo de Cristo hasta dar por Él la vida.

     Al estallar los hechos de julio de 1936, el rector de Rubí rechazó todas las ofertas de huir o de esconderse. “No he hecho mal a nadie y no tengo miedo”, respondía a quienes le hacían estas ofertas. Fue detenido el día 21 de julio de 1936 y llevado a un calabozo en el que había otras veinte personas.

     L anoche del 2 al 3 de agosto se recibió la orden del Comité  Central de Milicias de Barcelona de entregar a los presos. El Comité  local decidió entregar a tres y dejar escapar al resto. Los elegidos para ser entregados fueron el doctor Guardiet y los señores Grau i Moliné, a quienes dijeron los llevaban a declarar. Cuando el vehículo que los trasladaba llegó al lugar llamado “Pi Bessó”, en l’Arrabassada, pasados tres kilómetros de San Cugat en dirección a Barcelona, les obligaron a bajar.

     En aquellos momentos el doctor Guardiet intercedió para que se respetara la vida de sus compañeros, ya que eran padres de familia –y uno de ellos con una hija minusválida-, ofreciéndose él como única víctima, pero su petición no fue escuchada y murió perdonando a sus verdugos. Al día siguiente, trasladado su cadáver al Hospital Clínico, fue identificado por su sobrina.

     Desde que fue conocida su muerte, aquel sacerdote tan estimado en vida por sus virtudes fue considerado como santo y mártir. El cardenal Gomá, al saberlo, dijo: “Ciertamente, era la única manera en que podía, debía y merecía morir el gran párroco Josep Guardiet”.

     El proceso diocesano para su beatificación se inició en la archidiócesis de Barcelona. Ha sido y es su vicepostulador un laico de nuestra diócesis, el señor Miquel Montoliu i Martí. La sesión de apertura tuvo lugar el 30 de noviembre de 1992. Se celebraron veinte sesiones, a las que se añadieron cinco más para que los miembros de las comisiones de teólogos e historiadores ratificaran sus dictámenes.

     La sesión de clausura fue el martes 5 de julio de 1994, en la parroquia de San Pedro de Rubí –de la que el doctor Guardiet había sido párroco- y la presidió quien entonces era el arzobispo de Barcelona, monseñor Ricard Maria Carles. A continuación, el proceso diocesano se transmitió a la congregación romana para las Causas de los Santos.

     El Dr. Guardiet era amigo del padre Francesc de Paula Vallet i Arnau, promotor de muchas tandas de ejercicios espirituales que renovaron la vida cristiana en muchas parroquias de Cataluña y fundador de los Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey. En los años de los hechos que ahora nos ocupan, el padre Vallet, desde Francia, seguí alos acontecimientos de Cataluña. En la colección de fotos de tandas de ejercicios dirigidos por él en Francia, está esta foto que se ha puesto en la portada del libro del padre Antoni Sospedra. El doctor Guardiet aparece entre un joven sacerdote de la diócesis de Urgell, el doctor Navarro, situado a su derecha, y el padre Vallet, a su izquierda. Y seguramente la mano del padre Vallet dibujó en ella una palma, símbolo del martirio, y escribió estas palabras: “Mártir de Cristo”.

     Este es el título que mejor le pertoca  a este sacerdote que todos esperamos ver un día elevado a los altares para animarnos a todos a ser fieles a la fe cristiana en las circunstancias actuales.

     + Josep Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa