La Biblia, las culturas y las artes

       Nos acercamos ya a la Pascua de Pentecostés, la Pascua del Espíritu Santo, la popularmente llamada “Pascua granada”, porque es la presencia del primer fruto de la redención operada por el Hijo de Dios; el envío del Espíritu Santo a la Iglesia y a toda la creación. En este contexto litúrgico, cuando las lecturas bíblicas ya nos invitan a prepararnos para recibir al Espíritu Santo, creo que es oportuno recordar lo que nos dice el Papa sobre la Biblia en su relación con las culturas y las artes.

     El cardenal Gianfranco Ravasi, en una reciente estancia en Barcelona, habló  de la Biblia, como “el gran código de la cultura occidental”. Esta misma expresión la recoge Benedicto XVI en su exhortación apostólica sobre “La Palabra del Señor”. La recoge y la amplia, porque –dice textualmente- “la evangelización se extiende y arraiga en el seno de las diferentes culturas, así como en los recientes avances de la cultura occidental”. Por esto, el Papa aboga por “un renovado encuentro entre Biblia y culturas” y pide a los exponentes de la cultura que no han de temer abrirse a la Palabra de Dios, porque “ésta nunca destruye la verdadera cultura, sino que representa un estímulo constante en la búsqueda de expresiones humanas cada vez más apropiadas y significativas”. Y hace esta afirmación, muy propia del mensaje fundamental que Benedicto XVI quiere dejar al mundo de hoy: “Toda auténtica cultura, si quiere ser realmente para el hombre, ha de estar abierta a la trascendencia, en último término, a Dios” (VD n. 109).

     Por eso, el Papa no duda en afirmar que “se ha de recobrar plenamente el sentido de la Biblia como un gran código para las culturas” (n. 110).

     La relación entre la Palabra de Dios y las culturas se ha expresado en obras de arte, como por ejemplo en las artes figurativas, en la arquitectura, la literatura y la música. Y el Santo Padre pone el ejemplo del lenguaje de los iconos, que desde la tradición oriental se está difundiendo por el mundo entero.

     Benedicto XVI comparte con Pablo VI una especial preocupación por el diálogo de la Iglesia con el mundo del arte. Se recordará lo que dijo en un memorable encuentro con numerosos artistas en el marco de la Capilla Sextina del Vaticano. Y en nuestra tierra todavía es muy vivo en la memoria de todos cuanto dijo el Papa el pasado 7 de noviembre, en la homilía de la dedicación de la basílica de la Sagrada Familia. Aquellos “tres libros” en los que Antoni Gaudí se inspiró para diseñar su obra magna: el libro de la naturaleza, el libro de las Sagradas Escrituras y el libro de la liturgia. 

     Podemos pensar como especialmente aplicables a Gaudí estas palabras de Benedicto XVI en el documento que nos ocupa: “La Iglesia manifiesta su estima y admiración por los artistas, ‘enamorados de la belleza’, que se han dejado inspirar por los textos sagrados; ellos han contribuido a la decoración de nuestras iglesias, a la celebración de nuestra fe, al enriquecimiento de nuestra liturgia y, al mismo tiempo, muchos de ellos han ayudado a reflejar de modo perceptible en el tiempo y en el espacio las realidades invisibles y eternas” (VD n. 112). 

     + Josep Àngel Saiz Meneses

     Obispo de Terrassa 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa