La Biblia y la ecología

      Al acercarse el período estival, caracterizado por el buen tiempo, quien más quien menos aprovecha esta estación del año para acercarse más a la naturaleza. Este hecho me sugiere unas reflexiones sobre la relación entre la Biblia y la ecología, en el sentido que damos a esta palabra actualmente y que es sobretodo una invitación a mirar con mayor respeto las cosas creadas, desde el medio ambiente hasta los recursos energéticos de la naturaleza.

      La cuestión la plantea Benedicto XVI en uno de los puntos de su documento sobre “La Palabra del Señor”, concretamente en el número 108 titulado “Palabra de Dios y salvaguardia de la Creación”.

      El problema que, de entrada, plantea el Papa en este apartado es si los cristianos disponemos de unos “ojos nuevos” para mirar el cosmos. Este cosmos que, creado por Dios, lleva en sí la huella del Verbo, por quien todo fue hecho (cf. Jn 1,2). Esta mirada es de suma importancia y el paradigma de la misma debería ser San Francisco de Asís, que con razón ha sido declarado patrón de los ecologistas y protector de la ecología.

      El Papa se lamenta de “las actitudes equivocadas del hombre cuando no reconoce todas las cosas como reflejo del Creador, sino como mera materia para manipularla sin escrúpulos”. La sabiduría que llevaría al hombre al respeto de la Creación va muy unida al hecho de que descubra en ella la huella de Dios o que la vea como algo totalmente sometido a sus necesidades y a su voluntad.   

      El patronazgo de Francisco de Asís sobre la ecología es más profundo de lo que podría parecer a simple vista. En el fondo se trata de un problema de humildad, virtud en la que el santo de Asís fue un gran maestro. Escuchemos lo que nos dice el Papa: “Al someter las cosas creadas a una manipulación sin escrúpulos, el hombre carece de esa humildad esencial que le permite reconocer la creación como don de Dios, que se ha de acoger y usar según sus designios. Por el contrario, la arrogancia del hombre que vive ‘como si Dios no existiera’, lleva a explotar y deteriorar la naturaleza, sin reconocer en ella la obra de la Palabra creadora”.

      En esta perspectiva teológica, el Papa propone a todos las afirmaciones del Sínodo sobre la Biblia del año 2008 y pide un “nuevo modo de ver las cosas”, y que se promueva una ecología auténtica que tiene su raíz más profunda en la obediencia de la fe, desarrollando una renovada sensibilidad teológica sobre la bondad de todas las cosas creadas en Cristo”.

     Deseo añadir por mi parte, una perspectiva pedagógica. Nos acercamos a las numerosas actividades del verano que muchas parroquias llevan a cabo como colonias de verano, campamentos, rutas, etcétera. Aprovechémoslas también para ayudar a los hombres y mujeres del mañana a tener esos “ojos nuevos” porque –como dice el Papa en el apartado que he comentado- “el hombre necesita ser educado de nuevo en el asombro y el reconocimiento de  la belleza auténtica que se manifiesta en las cosas creadas”. 

     + Josep Àngel Saiz Meneses

     Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa