La Cruz de los jóvenes, en el Aplec de Terrassa

     El próximo sábado de Pentecostés, 22 de mayo, nuestra ciudad de Terrassa acogerá el Aplec de l’Esperit en su décima edición. El Aplec es un encuentro que reúne a jóvenes cristianos de las diócesis de Cataluña, las Islas Baleares y Andorra. El acto central de toda la jornada será la vigilia de oración en el parque de Vallparadís, que acabará con la celebración de la eucaristía concelebrada por todos los obispos de Cataluña.

     Presidirá este acto la Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud, conocida como la Cruz de los jóvenes, que ha acompañado por los cinco continentes las Jornadas mundiales de la Juventud y que estará presente también en la próxima de estas jornadas en Madrid, en agosto del 2011.Es muy significativo tener entre nosotros este símbolo cristiano que ya se ha hecho familiar en los encuentros de jóvenes cristianos. Recuerdo que también presidió el encuentro con los jóvenes y la vigilia de oración celebrada por el recordado Juan Pablo II en el aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid), el 3 de mayo de 2003, durante el que fue su último viaje apostólico a España.

     ¿Qué ha de significar la presencia entre nosotros de esta Cruz, grande y desnuda, que presidió los actos del Año Santo de la Redención celebrado en 1984 conmemorativo de los 1950 años de la muerte de Jesús en el Calvario y que Juan Pablo II entregó a los jóvenes cristianos?

     En primer lugar, creo que es un acto de confianza en nuestros jóvenes. A ellos, quisiera decirles, como obispo de la ciudad que este año les acoge con alegría pascual, las mismas palabras que les dirigió Juan Pablo II en Cuatro Vientos y que ya había pronunciado durante su primera visita a España en 1982: “Sois la esperanza de la Iglesia, como también lo sois de la sociedad. Yo sigo creyendo en los jóvenes; sigo creyendo en vosotros”. Es muy importante que los cristianos adultos de hoy hagamos un voto de confianza en los jóvenes cristianos de hoy, siguiendo el ejemplo de Juan Pablo II.

     En segundo lugar, la presencia de esta cruz nos invita a vivir con mayor autenticidad nuestra fe y  a dar testimonio de ella. Del discurso del Papa Wojtyla en Cuatro Vientos se recuerda a menudo una idea, una frase feliz que es como una consigna a las actuales y a las futuras generaciones cristianas: “Dad testimonio con vuestra vida de que la fe no se impone, sino que se propone”.

     Jaun Pablo II, en aquella ocasión dijo a los jóvenes estas palabras, válidas para todos los cristianos. “No tengáis miedo a hablar de Cristo. Porque Cristo es la verdadera respuesta a todas las preguntas sobre el hombre y su destino. Es necesario que vosotros, los jóvenes, seáis los apóstoles de los jóvenes de vuestra edad. ¡Ya sé –añadía el Santo Padre con realismo- que esto no es nada fácil! Pero tenemos con nosotros la luz y la fuerza espiritual del Espíritu Santo”.

     Finalmente, me parece que la presencia de la Cruz en el próximo Aplec nos dice que no nos hemos de dejar desanimar por el mal y que nunca hemos de perder la esperanza. La Cruz de Cristo nos recuerda que el mal está muy presente en el mundo. También lo está entre los discípulos de Cristo, que no dejamos de ser personas frágiles y pecadoras. Pero la Cruz es sobre todo signo de vida y de esperanza. El acto de amor de Jesús en la Cruz, confirmado por Dios Padre resucitando a su Hijo, llega a ser, a la luz de la Resurrección, fuente de vida y de esperanza. Por eso la saludamos con las palabras tradicionales de un himno litúrgico que dice: Ave, crux, spes unica. “Salve, oh cruz, nuestra única esperanza”.

     + Josep Àngel Saiz Meneses

     Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa