La deseada beatificación del doctor Guardiet

     Es para mí un deber y una satisfacción dar a conocer que se ha publicado la biografía de un sacerdote que fue párroco de Rubí y cuyo proceso de beatificación, como mártir de Cristo, está ya muy adelantado. Tengo la firme esperanza de que en un futuro que espero sea próximo nuestra diócesis, y las diócesis hermanas de Cataluña, podamos vivir este acontecimiento. En cumplimiento de lo dispuesto por el Santo Padre para las beatificaciones, ésta se celebraría seguramente en la ciudad de Rubí, a la que el doctor Guardiet dedicó sus desvelos pastorales.

      Me refiero al libro titulado “El rector de Rubí doctor Guardiet”, del que es autor el padre Antoni Sospedra i Buyé, de la congregación de Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey, obra que me pidió prologase, lo cual he hecho con la esperanza de colaborar así, aunque sea modestamente, a la deseada beatificación de este santo sacerdote.

       Sobre todo para los más jóvenes, creo necesario recordar en estas notas los datos esenciales de su vida. En otros escritos, Dios mediante, abundaremos en otros aspectos de su vida.

      Mn. Josep Guardiet i Pujol (1879-1936) nació en Manlleu, diócesis de Vic, aunque se trasladó a Barcelona en su época de seminarista, cuando su obispo, Mons. Josep Morgades i Gili, pasó a ocupar la sede de san Paciano, en 1899. Recibió la ordenación sacerdotal de manos del cardenal Salvador Casañas que sucedió a Morgades en la sede de Barcelona.

      Uno de sus primeros servicios pastorales fue la fundación de la actual parroquia de la Santíssima Trinitat, en Sabadell. Allí vivió los peligrosos días de la Semana Trágica  de 1909 y la ciudad ha recordado siempre su valiosa intervención para ser factor de paz en toda la ciudad y en el barrio obrero en el que vivía.

      También cabe destacar su actuación en la prioral del Sant Esperit de Terrassa –hoy catedral-, como vicario primero y como ecónomo después, para pasar ponto, en junio de 1916, a la parroquia de Sant Pere de Rubí. Él siempre estimó mucho este cargo y todavía hoy el doctor Guardiet es conocido popularmente como “el rector de Rubí”.

       Fue un predicador y un catequista incansable: enérgico y emprendedor, a la vez bondadoso y afable. Muy bien formado intelectualmente  y entregado a la creatividad pastoral. Austero y servicial y sacrificado y caritativo hasta el extremo.

      A pesar de los fuertes dolores que le causaba una enfermedad ósea hereditaria, fue un pastor entregado a todos y dotado de aquel celo apostólico que le impulsaba a llevar a todos sus feligreses al único Pastor, Jesucristo. Todos los que le conocieron, sin exclusión, han guardado y guardan un gran recuerdo del doctor Guardiet, como lo certificaba el obispo Mons. Ramon Daumal, que prestó sus servicios, siendo un joven sacerdote, como coadjutor en Rubí, después de 1939.

      En otro escrito me referiré a su supremo testimonio de fe, como mártir de Cristo. Invito a todos los diocesanos de Terrassa, y en especial a los sacerdotes, a leer esta libro del padre Antoni Sospedra. A todos nos hace bien el ejemplo de sacerdotes como nuestro mosén Josep Guardiet. Él no desfalleció ante las dificultades ambientales en las que vivió su ministerio, dificultades que nunca faltarán. Su deseada beatificación espero que sea una luz y un impulso para nuestra diócesis y para toda la Iglesia. 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa