La JMJ, un encuentro de los jóvenes con Cristo

Mañana, 25 de julio, celebra la Iglesia la fiesta de Santiago Apóstol, tan presente en los albores de la evangelización de nuestro país y patrono de Galicia. La fiesta tendrá una especial solemnidad en la catedral de Santiago de Compostela, que este año celebra los ocho siglos de su dedicación. Quiero expresar aquí la intención evangelizadora de todas las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), y confiar al Apóstol Santiago los frutos de la próxima, a celebrar el próximo agosto en Madrid.

      Esta intención evangelizadora de las JMJ la expuso claramente el beato Juan Pablo II en la que en 1989 se celebró precisamente en Santiago de Compostela. En la vigilia de oración celebrada en el Monte del Gozo, el Santo Padre exhortó a los jóvenes a que se pusieran en camino con María y a un compromiso de seguimiento de Cristo, Camino, Verdad y Vida, para ser mensajeros de una nueva evangelización y constructores de la civilización del amor. En la misa del día 20 les hizo la siguiente invitación: “Descubrid vuestra vocación real para colaborar en la difusión de este Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, el amor y la paz. Si de veras deseáis servir a vuestros hermanos, dejad que Cristo reine en vuestros corazones, que os ayude a discernir y crecer en el dominio de vosotros mismos, que os fortalezca en las virtudes, que os llene sobre todo de su caridad, que os lleve por el camino que conduce a la ‘condición del hombre perfecto’. ¡No tengáis miedo a ser santos! Esta es la libertad con la que Cristo nos ha liberado (cf. Gal 5,1)”

      Estas palabras ponen de relieve la finalidad principal de las JMJs que es propiciar en el joven una experiencia fuerte de fe, un encuentro con Cristo que se convertirá en el centro de su vida, en el punto de referencia constante y en la luz que ilumine sus pasos. También una experiencia de comunión con la Iglesia, que le ayudará a asumir su lugar en la comunidad eclesial. De esta manera, podrá responder a los interrogantes de su existencia y comprometerse en la tarea de la nueva evangelización.

      Si éstos son los propósitos de las JMJs, creo que se entenderá que os pida, estimados diocesanos, que colaboréis en la medida de vuestras posibilidades a la buena realización de las llamadas “jornadas en las diócesis”, una tarea de acogida de jóvenes de todo el mundo, en los días previos a los actos centrales de la JMJ en Madrid. También nuestra diócesis tiene previsto trabajar en la acogida de los jóvenes que la han escogido para esta experiencia de convivencia humana y eclesial de ellos con nuestra Iglesia local. Creo que trabajar en esta acogida es hacer también una labor de fondo para la convivencia entre los pueblos y la paz en el mundo. Con este espíritu os pido vuestra colaboración, en especial con la Delegación Diocesana de Pastoral de Juventud, que es la que lleva el peso de la organización y la coordinación de los voluntarios y colaboradores.

      Las parroquias y otros centros y colegios, tendrán un papel protagonista en la acogida en los días entre el 12 y el 15 de agosto. A partir del día 16 los jóvenes ya se trasladarán a Madrid. El 14 de agosto, vigilia de la Asunción de María al cielo, tendremos el acto final para los jóvenes acogidos en nuestra diócesis, con una eucaristía en la catedral, a las 20 horas. A partir de las 21 horas, se celebrará en la Plaça Vella un acto cultural con especial presencia de la música. Así uniremos espiritualidad, cultura y fiesta. A todos os invito desde ahora a estos actos.  

     + Josep Àngel Saiz Meneses 

     Obispo de Terrassa 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa