La palabra y la acción del Padre Claret.

Con motivo del bicentenario del nacimiento de san Antonio María Claret (1807-1870), creo que es oportuno recordar el gran testimonio que nos dejó como misionero y como hombre de acción, porque su ejemplo nos puede estimular a imitarlo en su celo apostólico, a partir de las circunstancias en que vivimos los cristianos actualmente.
 Claret es sobre todo un servidor de la Palabra de Dios. La suya es una espiritualidad marcadamente bíblica. Es flexible en el uso de los medios: lo único que le importa es que el mensaje del Evangelio llegue al hombre y le libere. Es un predicador, que va de pueblo en pueblo e invita a sus misioneros -los conocidos entre nosotros como los padres claretianos- a abrirse a nuevas fronteras, tanto geográficas como pastorales.
 Pero también descubre el poder de la palabra escrita y se hace un misionero-escritor. Escribe más de doscientos libros para todos los públicos. Y para difundir el mensaje cristiano en 1848 fundó la Libreria Religiosa, que entre 1848 y 1866 lanzó 2.811.000 ejemplares de libros, 2.059.500 opúsculos y 4.249.200 hojas volantes. En este sentido, y como reconoció el Papa Pío XII, fue un verdadero ejemplo de uso para la evangelización de los medios de comunicación social.
 Claret es asimismo un excepcional hombre de acción. Fue un decidido promotor de la acción de los seglares, cuando no era frecuente hacerlo. "En estos últimos tiempos -escribe- parece que Dios quiere que los seglares tengan una gran parte en la salvación de las almas".
 En Madrid, como confesor de Isabel II y educador del príncipe Alfonso y de las infantas, desarrolla un apostolado más allá de su misión en el palacio real: predica y confiesa, escribe libros, visita cárceles y hospitales, está junto a los presos y los enfermos. Aprovecha los viajes con los reyes por España para predicar en todas partes. Se siente especialmente llamado a anunciar el Evangelio de Jesús a los pobres."La multitud de los pobres me comen vivo", escribe el 1 de octubre de 1857.
 Una de sus mayores preocupaciones será la de dotar a las diócesis de obispos entregados a la misión evangelizadora y renovadora de la Iglesia y de su servicio a la sociedad. Es partidario de un trabajo de los religiosos y religiosas en medio de la sociedad y al servicio de sus necesidades sociales.
 Funda congregaciones propias, los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (claretianos) y las Religiosas de María Inmaculada: Y alienta y aconseja a otros fundadores y fundadoras: al padre Joaquín Masmitjà, fundador de las Misioneras del Corazón de María; a Marcos y Gertrudis Castanyer, fundadores de las Religiosas Filipenses; a santa María Josefa del Sagrado Corazón, fundadora de las Siervas de Jesús; al padre Tous, cofundador, con la beata Maria Ana Mogas, de las Franciscanas Misioneras de la Divina Pastora. Asesora a Esperanza González en la fundación de las Esclavas del Corazón de María. Es íntimo amigo del beato padre Francisco Coll, fundador de las Dominicas de la Anunciata. Es amigo y aconseja a san Josep Manyanet en la redacción de las constituciones de los Hijos de la Sagrada Familia. Se ocupa mucho las Carmelitas de la Caridad, un Instituto fundado por una santa barcelonesa, santa Joaquina de Vedruna. Y dirige espiritualmente a santa María Micaela del Santísimo Sacramento.
 Creo que será bueno dedicar otro escrito a las claves de la espiritualidad del padre Claret, que era el alma de su palabra y de toda su actividad apostólica.


+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa
  

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa