Los jóvenes y la opción por los pobres

En estas notas escritas con motivo de la reciente celebración de la XXI Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Sydney, deseo reflexionar sobre la opción por la pobreza y por los pobres y la relación que este hecho tiene con nuestra propuesta cristiana a la juventud.

            Para entender el tema de la pobreza hay que partir de la base del sentido de Dios, de la conciencia de su Realidad y de nuestra realidad. Nuestra opción por la pobreza y por los pobres encuentra su raíz más firme en nuestra opción por Dios, Padre de todos, revelado por Jesús, el cual, siendo rico, se hizo pobre por nosotros.

            La pobreza de Jesús tiene un significado profundo. Jesús se manifiesta pobre porque revela su dependencia absoluta del Padre. Su pobreza nos revela lo que es el hombre en realidad y cómo se ha de situar el hombre ante Dios en cuanto hijo: como un pobre que todo lo recibe de Dios y todo lo orienta hacia Él.

Por lo tanto, no se trata sólo de un planteamiento ético o moral. Se trata de vivir el compromiso con los pobres desde nuestra existencia de relación con Dios, con Cristo y con los jóvenes, entre los cuales también encontramos pobres.

Una dimensión de esta valoración de la pobreza cabe situarla en la misma conciencia –y en la espiritualidad- de quien ha sido llamado a dar testimonio de Cristo entre los jóvenes. Se trata de plantear nuestra acción evangelizadora en la pastoral juvenil poniendo la confianza en Dios y no en nuestras capacidades y métodos.

En este punto, ya que estamos en el año dedicado a san Pablo, creo que el apóstol de los jóvenes ha de sentirse como Pablo, dispuesto a dar testimonio de su fe en Cristo, “con temor y con temblor”, no confiado en su humana sabiduría sino en la fuerza del Espíritu Santo y en la gracia de Dios que opera en lo íntimo de las personas. Existe el peligro de poner la confianza en la riqueza, ya sea material, cultural o afectiva, cuando la seguridad fundamental sólo está en Dios, y en él hay que poner la confianza principal.

Otra dimensión de la pobreza y su valor en la pastoral juvenil es la importancia de la llamada opción preferencial por los pobres. Grandes testigos de la fe en nuestros tiempos, como el hermano Roger de Taizé o Teresa de Calcuta, han ejercido una fuerte atracción entre los jóvenes por esta actitud, que demuestra que la fe cristiana no es cuestión sólo de palabras, sino de obras efectivas en ayuda del hermano que pasa necesidad.

Los jóvenes de hoy, a veces poco sensibles a la fe, son sin embargo solidarios. No temamos insistir en este aspecto del compromiso cristiano. Cuando escribo estas líneas, no dispongo de las palabras del Papa a los jóvenes reunidos en Sydney, pero todavía recuerdo lo que les dijo en la anterior Jornada de Colonia, en la celebración de clausura, invitándolos a ser sensibles a las necesidades del prójimo, invitándolos a compartir sus recursos con el prójimo necesitado, tanto si es próximo como si es lejano, “porque existen hoy formas de voluntariado, modelos de servicio mutuo de los que nuestra sociedad tiene una necesidad urgente. No podemos, por ejemplo, abandonar a los ancianos a su soledad, o pasar de largo al lado de las personas que sufren. Si pensamos y vivimos en comunión con Cristo, entonces nuestros ojos se abrirán y veremos dónde y cómo podemos ser útiles”.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa