María, modelo de cristiana.

Estamos a punto de entrar en el mes de mayo, un mes profundamente mariano. La fiesta de Nuestra Señora de Montserrat es, cada año, como un prólogo al mes de mayo. Este año lo es también por una razón especial, a la que hice referencia en mi escrito de la pasada semana: se conmemoran los 125 años de la declaración de la Virgen de Montserrat como patrona de las diócesis que tienen su sede en Cataluña.
    Esta conmemoración ha de representar para todos nosotros y para las comunidades cristianas de nuestra diócesis una revitalización de la devoción a la Madre de Dios. Somos invitados a contemplar la figura de María, la madre y la discípula de Cristo, que nos invita a centrar constantemente nuestra atención y nuestra vida en su Hijo.  Se ha escrito que las últimas palabras de María que recoge el Evangelio son las que pronunció en las bodas de Caná de Galilea. "Haced todo lo que Él os diga". Se ha escrito también que éste es como el testamento de Santa María, la palabra que ella dice a todas las generaciones de cristianos y cristianas: "Haced lo que Él os diga".
    María, la madre de Jesús, es la madre que acoge, que consuela, que es fuente de esperanza cierta. Por esto, los monjes de Montserrat han escogido como lema del jubileo que estamos celebrando estas palabras, que son una afirmación y a la vez una invocación: "María, madre de consuelo y esperanza".
    Y, en el texto espiritual que han preparado para la acogida de los fieles durante el jubileo, nos proponen a María como modelo en estos ámbitos de la vida cristiana:
    * En la escucha atenta y acogedora de la Palabra de Dios: "María conservaba todas estas cosas en su corazón y las meditaba".
    * En la disponibilidad al Plan de Dios: "Que se cumplan en mí tus palabras".
    * En la solicitud ante las necesidades: "No tienen vino... Haced todo lo que Él os diga".
    * En el consuelo ante el sufrimiento: "Junto a la cruz de Jesús estaba su madre".
    * En la sencillez de vida: "... porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava".
    * En la alabanza y el agradecimiento: "Engrandece mi alma al Señor".
    * En la plegaria y la comunión eclesial: "Todos los apóstoles eran constantes y unánimes  en la plegaria, juntamente con María, la madre de Jesús".
    * En las noches del sufrimiento y de la fe: "Angustiados, te estábamos buscando... Ellos no comprendieron la respuesta que les dio".
    Que María, madre y maestra nuestra, nos ayude a vivir también nosotros estas actitudes. Hay una afirmación de san Benito que dice así: "Que nada se anteponga al amor de Cristo". Es como el resumen de todos los puntos anteriores. María siempre nos conduce a Cristo y nos dice que no antepongamos nada al amor de Cristo.
    Deseo que este jubileo sea una ocasión para revitalizar la vida cristiana en nuestra joven diócesis y hago míos los deseos que expresó el padre abad en la apertura de este jubileo: que sea "para todos los peregrinos de Montserrat, para todas nuestras diócesis y para todos los que invocan a la Virgen Morena, estrella resplandeciente de esta montaña santa, un año de agradecimiento por su patronazgo, un año de gracia y de reconciliación, un año de profundización de la vida y de la comunión eclesiales".

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa  

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa