MINISTERIO PETRINO

El día 29 celebramos la solemnidad de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, el día llamado del Papa. Tratándose de la primera ocasión en el pontificado de Benedicto XVI, me gustaría hacer algunas reflexiones sobre el ministerio del Santo Padre, del obispo de Roma, al servicio de la Iglesia universal, lo que llamamos el ministerio petrino.

Este ministerio consiste en confirmar en la fe a sus hermanos (Lc 22,32), en apacentar corderos y ovejas (Jn 21,15-17), presidir en la caridad la Iglesia universal, ser principio y fundamento perpetuo y visible de unidad de la Iglesia, tanto de los obispos como de los fieles (LG 23). Pedro es la piedra sobre la que se edifica la Iglesia (Mt 16,18), el instrumento para congregar en la unidad a la Iglesia de Cristo. Pedro es principio de la unidad de la Iglesia universal. Recibe de labios de Cristo el encargo de confirmar a los hermanos en la fe. El sucesor de Pedro, hoy como ayer, es principio y fundamento de la unidad en la fe y de la comunión en el amor de Cristo.

El pasado 24 de abril, el Santo Padre Benedicto XVI inició su ministerio petrino como Obispo de Roma. Su programa –nos dijo- "es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino de ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea él mismo quien conduzca la Iglesia en esta hora de nuestra historia". Seguidamente, comentó los dos signos con los que se representa litúrgicamente el inicio del ministerio petrino: el palio y el anillo del pescador.

Su homilía de inicio de ministerio fue sencilla y profunda a la vez, glosando sabiamente páginas entrañables de los evangelios, y dejando a un lado toda elucubración teórica. Destacaría dos aspectos: en primer lugar, como es habitual en él, apuntó a lo esencial, a lo interior, al amor: "Una de las características fundamentales del pastor debe ser amar a los hombres que le han sido confiados, tal como ama Cristo, a cuyo servicio está. "Apacienta mis ovejas", dice Cristo a Pedro, y también a mí, en este momento. Apacentar quiere decir amar, y amar quiere decir también estar dispuestos a sufrir. Amar significa dar el verdadero bien a las ovejas, el alimento de la verdad de Dios, de la palabra de Dios; el alimento de su presencia, que él nos da en el Santísimo Sacramento."

Apacentar, guiar, amar, sufrir, confiando en Dios. Guiar y alimentar a las ovejas apoyándose en su oración y en la de toda la Iglesia para aprender cada día a amar más al Señor, más a la Iglesia, más a cada una de las personas, personal y comunitariamente. En segundo lugar, nos pidió también oración para mantener la fortaleza, para no huir ante los lobos, ante las dificultades, para no dejarse vencer por el miedo. Es este un deber del Primado particularmente importante en nuestro tiempo, que en definitiva deriva del amor.

Finalmente, recogió una expresión emblemática de su antecesor Juan Pablo II - "¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!"- y la completó desde su experiencia personal: "¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida".

Benedicto XVI es el nuevo Sucesor de Pedro. Él nos confirma en la fe, él nos preside en la caridad, él nos mantiene en la unidad. Damos gracias a Dios por el ministerio petrino y su servicio a la Iglesia, y pedimos con fe que el Santo Padre nos siga guiando en la verdad de Cristo y en el amor de Dios.

+ Josep Àngel Saiz Meneses, Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa