Participación en las celebraciones de SEMANA SANTA

Con el Domingo de Ramos comenzamos una nueva Semana Santa. Iniciaremos nuestras celebraciones a lo largo y ancho de la diócesis con el rito de la bendición de los ramos, la lectura del Evangelio que relata la entrada de Cristo en Jerusalén y terminaremos con las procesiones y entradas solemnes a los templos. En la procesión aclamaremos a Cristo como salvador de la humanidad, a Jesús que entra en la Ciudad Santa para culminar el misterio pascual.
Siguiendo nuestra tradición secular, desde los más pequeños de la casa hasta los menos pequeños, llevaremos en las manos palmas o ramos de olivo, aclamaremos a Jesús como Mesías y Señor, expresaremos nuestros deseos de paz y de concordia, y pediremos al Señor que nos proteja y nos ayude todo el año llevando esos ramos a nuestros hogares.  
Una nueva Semana Santa es una nueva oportunidad para profundizar en la contemplación del misterio pascual, para crecer en las actitudes de Cristo, para morir a toda tendencia egoísta y resucitar a una nueva vida de amor vivido y compartido.
A pesar de que la expresión Semana Santa va asociada cada vez más a posibilidades de vacaciones en lugares exóticos y a ofertas de empresas turísticas, deberíamos aprovechar estos días para hacer una parada en el camino, para reflexionar, para revisar la vida, para contemplar el inmenso amor de Dios que se nos ha manifestado en Cristo y que debería producir un cambio significativo en nuestra vida. También deberíamos descubrir nuevos cauces para compartir y proyectar ese amor en los hermanos, especialmente en los más necesitados.
En una sociedad del bienestar y del consumismo en que la fe puede ser reducida a un hobby, a una afición más entre otras muchas posibles, la Semana Santa es una oportunidad de volver la mirada a lo esencial, de penetrar en los misterios de Dios y del ser humano con actitud de asombro y de admiración, contemplando esos misterios que nos desbordan. Hay que aprovechar estos días no sólo para participar en los oficios santos sino también para leer y releer pausadamente los relatos de la pasión, muerte y resurrección.
En los últimos años se observa una recuperación y un incremento en la participación en los oficios litúrgicos, en viacrucis, procesiones y otros actos de piedad. Las celebraciones de Semana Santa son siempre una oportunidad fundamental para la vivencia cristiana, sean cuales sean las circunstancias de personas o de medios. Valoremos lo que celebramos y ayudemos a vivirlo a cuantos estos días acudan a nuestras comunidades.

+Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa