Recuerdo agradecido de Juan XXIII y Juan Pablo II

El dia 27 de abril,  que este año coincide con el segundo domingo de Pascua, es una fecha muy estimada por los cristianos de nuestra tierra: es la fiesta de Nuestra Señora de Montserrat, aunque litúrgicamente la fiesta se traslada a mañana, a fin de no interrumpir la celebración de los domingos pascuales. Este domingo, además, nos trae un acontecimiento muy importante y significativo para la vida de la Iglesia: la canonización de dos de los Papas de los últimos tiempos: Juan XXIII y Juan Pablo II, que hoy son canonizados, es decir, incluidos en el culto cristiano.

 

Juan XXIII sirvió a la Iglesia y al mundo con su carisma de bondad, con un trato afable que reflejaba la bondad de su corazón y que le ha hecho pasar a la historia con el apelativo de «el Papa bueno». Él fue el principal artífice de la gran renovación que supuso para la Iglesia el Concilio Vaticano II, considerado el principal acontecimiento eclesial y religioso de todo el siglo XX, y que significó una  nueva etapa en la historia de la Iglesia. Aunque parecía llamado a ser un  Papa de transición, anunció ya en el comienzo de su pontificado la intención de celebrar un Concilio de perfil sobre todo pastoral y ecuménico, que señaló el comienzo de una gran renovación para la Iglesia y un impulso de esperanza para la humanidad entera. El Papa Roncalli sirvió también al mundo con su incansable trabajo por la causa de la paz y para evitar la guerra. Fue el Papa de la encíclica Pacem in terris, el documento que consagró los derechos humanos como el mejor camino para salvaguardar la paz.

 

Juan Pablo II aportó a su servicio incansable como obispo de Roma la  experiencia de resistencia de su Polonia natal. Fue un papa viajero y misionero, que llevó el mensaje del evangelio a los cinco continentes. Se entregó a su ministerio como sucesor de Pedro hasta la extenuación, hasta la ofrenda total de sus fuerzas y de su vida. Fue el Pontífice –es decir, el puente- de la unión de la Europa del Este y del Oeste en un proyecto común. Participó como joven obispo en las sesiones del Concilio Vaticano II, y como Pontífice Romano trabajó en la consolidación y aplicación de la doctrina conciliar. Podemos recordar las asambleas del Sínodo de los Obispos, el Catecismo de la Iglesia Católica, la renovación legislativa, y el amplísimo desarrollo doctrinal que nos ofreció a lo largo de su pontificado. Asimismo hemos de recordar sus  iniciativas de acercamiento y diálogo  con las otras confesiones cristianas y las otras religiones. Para nosotros es también el papa que erigió la diócesis de Terrassa.

 

Dado que son elevados a los altares en un 27 de abril, me place recordar que ambos oraron a los pies de la Virgen de Montserrat. Juan XXIII, siendo cardenal arzobispo de Venecia. En 1954, año santo Jacobeo, peregrinó a Santiago de Compostela y de retorno pasó por Montserrat el 28 de julio. Y Juan Pablo II en el curso de su primera visita a España, el 7 de noviembre de 1982, en la jornada que dedicó a Cataluña y a la ciudad de Barcelona.

 

Hoy es un día indicado para vivir un recuerdo agradecido de ambos Pontífices y para dar gracias a Nuestro Señor que no deja nunca de amar a su Iglesia. Mediante el Espíritu Santo la consuela, la fortalece, la ilumina y la purifica. Lo hace gracias al ministerio de los sucesores de San Pedro en nuestro tiempo. Recordamos especialmente los dos que hoy son propuestos como intercesores ante Dios. Demos gracias al Señor por ambos.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses,

 

Obispo de Terrassa 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa