Ser cristianos en el corazón del mundo

Celebramos hoy la fiesta de Pentecostés, que es también el Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica. Pentecostés es el comienzo de la Iglesia. Los apóstoles, reunidos en plegaria con María, en el Cenáculo reciben el Espíritu Santo y salen a las calles, a dar testimonio ante todos de Cristo resucitado. En la peregrinación diocesana a Tierra Santa lo hemos recordado.

 

También nosotros hemos recibido el Espíritu Santo en el bautismo y con más plenitud en la confirmación. Por la recepción del bautismo hemos entrado a formar parte de la Iglesia, en la que vivimos en comunión de fe y de amor y participamos de su misión. Por la recepción de la confirmación somos fortalecidos en la fe que recibimos en el bautismo para dar testimonio de ella con confianza en Dios y con aquella valentía y libertad que expresa una palabra citada en el Nuevo Testamento como una realidad en la Iglesia primitiva: la parresia, es decir, la valentía y el coraje en la vivencia y en el testimonio de la fe.

 

Este año nos acompaña monseñor Elías Yanes, Arzobispo Emérito de Zaragoza, que impartirá  una conferencia sobre la misión del laico cristiano en el siglo XXI, y que nos presentará el Itinerario de Formación Cristiana para Adultos. Don Elías es el director y coordinador de la elaboración de estos materiales, para cuya confección ha contado con la colaboración de obispos, biblistas, teólogos, catequetas, pastoralistas, así como de consiliarios y militantes de Acción Católica. Entre todo han elaborado un material de contenido rico y complementario desde las distintas perspectivas.

 

La formación ha de ser una prioridad pastoral de la Iglesia ya que es un elemento imprescindible para conocer a Dios, conocerse a sí mismo, conocer el ambiente que nos rodea. Es urgente adquirir una formación consistente para poder dar razón de la propia fe y de la esperanza.  No consiste en un simple adoctrinamiento intelectual. En este sentido, ha de implicar también la vida espiritual, la vida de fe, así como  la acción apostólica.

 

La formación de los militantes cristianos requiere una sólida base doctrinal para crecer auténticamente en el conocimiento de Cristo y en la coherencia de la fe. Se fundamenta en el contacto vivo con la Palabra de Dios y en las indicaciones de la Iglesia, que orienta en el discernimiento de la verdad de Cristo, por medio de la Tradición viva y el Magisterio. La importancia de esta formación se hace cada vez más urgente en una época marcada por un horizonte relativista, caracterizado por la orfandad de referencias, en el que se hace cada vez más difícil hablar de convicciones y certezas. En esta situación, hay que proponer la búsqueda de la verdad y el bien como objetivos generales en la educación,  y también el sentido de las cosas y de la vida, así como la aspiración a la excelencia.

 

No son pocos los retos que el mundo actual presenta a la Iglesia, y la formación de los laicos es crucial para que puedan asumir mayores responsabilidades en la evangelización y en la vida de la Iglesia. Agradecemos a Don Elías que aceptara la invitación que le formulamos. Estoy convencido de que su palabra y su testimonio nos ayudará en este Pentecostés del Año de la Fe a ser más dóciles al Espíritu Santo y a trabajar por la renovación de la Iglesia.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa