UN CAMINO QUE OTROS YA HICIERON

Nuestra diócesis de Terrassa apenas empieza su vida, pero no podemos decir de ninguna manera que empiece de cero. De hecho, ninguna Iglesia local empieza de cero, porque, cuando nace una Iglesia particular -o un obispado- siempre hay una base de vida cristiana, de comunidades cristianas que viven en la fe, en la esperanza y en el amor a Dios Padre, por Cristo en el Espíritu y proclaman con confianza la buena noticia de Jesucristo.

En nuestro caso, sin embargo, este camino que ahora estamos iniciando con ilusión y con esperanza, es un camino que otros ya hicieron. Terrassa fue la sede de un obispado durante unos cuantos siglos. Ahora, de hecho, lo vuelve a ser. Es indudable que conocer la historia de nuestra diócesis es de un gran interés para todos nosotros.

Tengo que agradecer, en este sentido, el trabajo que ha hecho el Dr. Josep M. Martí Bonet, director del Archivo Diocesano y del Museo Diocesano de Barcelona, historiador de reconocida solvencia, canónigo de la catedral y -finalmente, pero no en último lugar- natural de Terrassa. Él ha repasado con interés y competencia la historia temprana hasta la alta edad media en la obra Barcelona i Ègara-Terrassa (Ed. Claret), documentando las relaciones entre las dos Iglesias diocesanas.

El libro tiene tres buenas cualidades. Es muy oportuno, porque conocer el camino que hicieron nuestros antepasados nos puede ayudar también hoy, por aquello de qué "la historia es maestra de la vida". Se ha escrito con rigor histórico, dejando hablar a los documentos e invitando a los lectores a valorarlos y a hacer su propia interpretación. Y en tercer lugar todo él rezuma un gran amor a las diócesis de Barcelona y Ègara-Terrassa, así como al ministerio del sucesor de San Pedro, el Santo Padre y obispo de Roma.

Este trabajo del doctor Josep M. Martí Bonet documenta la historia conjunta de Barcelona y Terrassa en el ámbito de la fe cristiana. Es como una invitación a revivir esta fraternidad ahora que estamos llamados a colaborar y a vivir la comunión fraternal entre dos Iglesias locales: la de Barcelona, como sede metropolitana nuestra, y la de Terrassa, como diócesis sufragánea de la diócesis de la Ciudad Condal. No hemos de ser esclavos de la historia porque la historia real no siempre es bastante ejemplar. Pero la hemos de conocer y lo que se nos pide actualmente es que seamos valientes y decididos en nuestro testimonio de Cristo y del Evangelio, viviendo nuestra fe con un espíritu misionero y testimonial. "Siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza", nos dice San Pedro.

El patrimonio histórico, arqueológico y cultural de nuestro joven obispado es muy rico, y complace reconocer los grandes esfuerzos que se han hecho últimamente para recuperarlo con dignidad y honor. Es un buen trabajo que había que hacer y que hay que continuar. Pero la Iglesia no es sólo un recuerdo del pasado; no es un museo, como decía Juan XXIII. La Iglesia es la perenne juventud del Cristo resucitado y de su Evangelio para la salvación del mundo. Animémonos a continuar haciendo camino con este espíritu.

+ Josep Àngel Saiz Meneses, obispo de Terrassa.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa