Un corazón cerrado o un corazón solidario

      En este domingo en que celebramos la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, se celebra también la jornada destinada a Càritas Diocesana, día en que esta institución da cuentas de sus actividades, de sus recursos y de sus proyectos. También se realiza una colecta en todos los templos para ayudar a esta institución que en estos tiempos de crisis económica vive un aumento muy considerable de personas que se dirigen a ella en demanda de ayuda. Me informan de que el número de personas atendidas durante 2010 en la diócesis de Terrassa creció en un 16 % con respecto a las personas atendidas durante 2009. Durante 2010 nuestra Cáritas Diocesana, como constata en su memoria, atendió a 26.439 personas  y a 8.908 familias.

     La gran mayoría de personas que han pedido ayuda a Cáritas en nuestra diócesis son adultas. Este grupo de edad ha crecido en un 20% con respecto al 2009. Mayoritariamente han solicitado ayuda familias con hijos, lo que revela que este aumento está en relación con la grave crisis económica por la que atravesamos.

     Las personas nacidas en América del Sur bajan en más de un 5 % con respecto al año anterior, mientras que las personas originarias del Magreb (que es la segunda procedencia más numerosa) han aumentado en un 18 %. En nuestra diócesis, entre las personas atendidas por primera vez por Cáritas se da la mayor diferencia entre las personas que se encuentran en el paro (76%) y las que trabajan (13 %), si contamos también las que lo hacen en la economía sumergida.

     En las actuales circunstancias, las personas que recurren a Cáritas lo hacen para atender a necesidades básicas. Más de la mitad del presupuesto de las ayudas para solventar necesidades básicas (un 66%) se ha destinado a gastos relacionados con la vivienda. Este es sin duda uno de los aspectos más lacerantes de la crisis actual. Esta partida se ha incrementado en un 4% en relación con el año anterior. La principal partida de las ayudas a la vivienda en nuestra diócesis es la destinada al pago de habitaciones realquiladas (74%).

     En este día centrado en el gran don de la Eucaristía, deseo recordar a todos mis diocesanos que, desde los primeros siglos de la vida de la Iglesia, existe una tradición de unir la celebración de la Eucaristía con el ejercicio de la caridad hacia las personas que pasan por momentos de graves carencias y dificultades. Esta es una tradición que estamos llamados a mantener y, en las actuales circunstancias, también a incrementarla, si podemos hacerlo y en la medida en que podamos hacerlo.

     No dudo por tanto en hacer una llamada a la solidaridad de todos con nuestra Cáritas. El lema escogido para la jornada de este año es muy expresivo. “Las cosas importantes se hacen con el corazón”, dice. Es una gran verdad, sobre todo a la luz de la antropología de la Biblia. En la cultura hebrea el corazón es lo más íntimo del hombre. De él brotan, desde luego, los sentimientos y  los afectos, pero también los recuerdos y los pensamientos, los razonamientos y los proyectos. El corazón del hombre designa toda su personalidad consciente, inteligente y libre. La Biblia opone el “corazón de piedra” a un “corazón de carne”. Este último es el de la persona solidaria, sensible a las necesidades de sus semejantes y dispuesta a ayudar. Mi reconocimiento y mi gratitud a todos cuantos –sobre todo con motivo de los terremotos de Lorca- han demostrado que tienen un corazón no cerrado sino solidario. 

     + Josep Àngel Saiz Meneses

     Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa