Una vida con sentido

ESCUDO EPISCOPAL SAIZ

En diferentes ocasiones me he referido en estos escritos dominicales a Viktor Frankl, el psiquiatra vienés que, durante la  Segunda Guerra Mundial, fue recluido en un campo de concentración nazi, por ser judío. Se trata de uno de los maestros en el difícil arte de encontrar sentido a la vida. Frankl supo encontrar sentido a todo el sufrimiento suyo personal y a todo el que veía a su alrededor. Él mismo ha dejado claro, sin embargo, que no es necesario sufrir un trauma para llegar a encontrar sentido a las cosas que van conformando la vida humana así como a la vida misma. Es importante para todos descubrir el sentido de todos nuestros actos y de todas las situaciones vitales.

Un discípulo de Frankl, Alex Pattakos, ha  explicado en el libro titulado “En busca del sentido” los siete principios fundamentales que en su opinión se desprenden del trabajo de Frankl y que aplica al mundo del trabajo: 1) somos libres de escoger nuestra actitud frente a todo lo que nos sucede; 2) podemos cristalizar nuestra voluntad de sentido comprometiéndonos conscientemente  con nuestros valores y persiguiendo objetivos con sentido; 3) podemos encontrar sentido a todos los momentos de nuestra vida; 4) podemos aprender a detectar cuándo  actuamos en contra de nosotros mismos; 5) podemos observar desde la distancia para lograr tener una comprensión profunda y ser comprensivos con nosotros mismos; 6) podemos cambiar nuestro centro de atención a la hora de enfrentarnos a situaciones difíciles; y 7) podemos superar nuestros propios límites y hacer una aportación positiva a nuestros semejantes.

Estos siete principios nos llevan a la libertad y al sentido, además de conectarnos con nuestras propias vidas y con las vidas de las personas que viven a nuestro alrededor. Estos principios son también un  llamamiento a la propia responsabilidad, ya que el potencial de sentido de cada momento de la vida sólo podemos buscarlo y detectarlo cada uno con el ejercicio de su reflexión y su libertad. Por ello, escoger o no la vía de la liberación es una decisión que nadie puede tomar por nosotros; la responsabilidad es enteramente nuestra. Al buscar y descubrir el auténtico sentido de nuestra existencia y de nuestras experiencias, descubrimos que la vida  no es sólo algo que nos sucede. Somos nosotros quienes hacemos la vida y la dotamos de sentido.

Esta autodisciplina es hoy una asignatura pendiente para muchas personas. Determinadas filosofías abogan simplemente por la aceptación del sin sentido de la vida y del absurdo como categoría fundamental de la misma. En el fondo, aunque se presenten como liberadoras, estas filosofías son en el fondo inhumanas, porque el hombre necesita encontrar sentido a lo que vive y a lo que hace.

Se acaban las vacaciones. Llega el final del verano con el consiguiente retorno a la actividad laboral para los adultos y un nuevo curso escolar para los pequeños y los jóvenes de la casa. Son días o incluso semanas en las que el estrés, la ansiedad, las dificultades y los miedos  se hacen especialmente presentes. Pienso que un nuevo curso es una nueva oportunidad, un tiempo de gracia y de incalculables posibilidades de crecimiento, desde la confianza en Dios y en las personas con las que compartimos el camino. Eso sí, procurando tener una vida con sentido.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa